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PUBLICA
TU LIBRO CON UNA EDITORIAL ESTABLECIDA
por Cliff
Clark (lingüista y editor de CBH books)
Muchos
sitios en la Internet, muchos impresores independientes, muchos mercaderes
que trafican con los más legítimos sueños y deseos humanos están a la caza
de escritores ingenuos, primerizos y desesperados por publicar.
¿Qué ofrecen?
Algo tan tentador, tan increíble y tan bueno que enseguida nos asalta la
sospecha de que “acá hay gato encerrado”. Como editores responsables que
llevamos tanto tiempo en el mundo editorial, tenemos que alertar a los
escritores acerca de este masivo fenómeno de “publicadores improvisados”,
que es tan expansivo e incontrolable como el de la piratería en tantos
sectores.
¿Cómo
reconocerlos? Porque nos aturden con una lista de ofertas imposibles de
rechazar: publicarán nuestro libro, lo harán en papel de alta calidad, con
excelente encuadernación y terminación, en las cantidades que solicite el
autor, sin pagar “casi” nada, llevando el autor el control de todo, siendo
informado de todo el proceso, recibiendo su libro “casi” el mismo día (¡no
tiene que esperar ni siquiera un mes!), etc, etc, etc. En fin, lo que
todos queremos escuchar siempre: bueno, bonito y barato. Pero, ¿será así
como lo pintan?
En primer
lugar, un libro no se puede ofrecer del mismo modo que se ofrece una
ración de papas fritas o un souvenir turístico. Un libro no es algo tan
simple como una encuadernación y un papel de alta calidad.
¿Qué pasa con
el contenido? ¿Quién se hará responsable de editarlo y corregirlo? ¿Quién
lo respaldará con un sello editorial que de fé de su valor literario o de
otro tipo? ¿Quién se encargará de hacer un diseño e ilustración acorde a
los requerimientos de cada texto? ¿Quién hará un mercadeo inteligente y lo
promoverá por las vías que más favorezcan al libro y por ende, a su autor?
Demasiadas preguntas que quedan sin respuestas.
La razón es
simple. Estos nuevos y entusiastas mercaderes que ofrecen villas y
castillas, no se quieren hacer responsables de nada porque no entienden de
la naturaleza de este producto (el libro) y lo tratan como a cualquier
otro producto al “por mayor”.
Usted cree que
su libro está perfecto y a estos comerciantes les conviene darle la razón,
de modo que nadie lo bajará de la nube, ni le dirá honestamente que su
libro no está listo para salir, ni discutirá con Ud. los detalles que
debería enmendar. Usted tiene ego; ellos lo saben y a ellos le viene bien
ese ego que no le permite ser crítico con su propio trabajo ni permite que
nadie lo critique. Usted es importante.
Usted es casi
famoso. Recuerde, ellos son solo impresores, no editores. Veces son solo
intermediarios, ni siquiera son impresores. Solo coordinan entre Ud. y la
imprenta. La imprenta gana. El intermediario gana. Y usted cree que gana
cuando por fin ve su libro impreso con su nombre.
Estos
mercaderes (que en su mayoría operan desde casa) le ofrecen un servicio y
cobran por ese servicio. El servicio consiste en diagramar un libro y
diseñarle una cubierta, algo que el propio autor podría hacer si tiene un
programa de diseño (Quark, InDesign, etc.)
Todas las
computadoras hoy en día vienen equipadas con varios programas muy útiles
(incluido Microsoft Office) y con un stock de fotos que pueden usar para
ilustrar la cubierta. También podrían escasear imágenes y fotos digitales
tomadas por ellos mismos. ¿Creen que un mercader que le propone publicar
su libro en fracción de segundos y a pedido del cliente, se gastará un
centavo en buscar un buen diseñador y pagarle por sus servicios? Claro que
no. Un buen profesional del arte gráfico cobraría bien por su trabajo y el
resultado podría incluso hacer la diferencia a la hora de interesar a un
lector a hojear el libro en una librería. Piense que hay muchas cubiertas
ante nuestra vista y es el impacto visual que tienen algunas, sumado a un
buen título, lo que nos hace inclinarnos a mirar. El mercader que le
propone publicar rapidito y sin esfuerzo, no contratará a un buen
diseñador para la cubierta de su libro. Por muy linda que le parezca (es
posible que usted no sea especialista en diseño ni en mercadeo para
poderla juzgar de otra manera), le aseguro que ese diseño será también al
por mayor, sacado sin criterio alguno de entre un montón de “templates”
comprados por una irrisoria cantidad en algún sitio web.
Para colmo, se
le ofrece al autor pagar de 4 a 5 dólares por ejemplar asegurándole que
ése es el precio de producción. Y sí, posiblemente lo sea, ¿pero por qué
razón lo presentan como una ventaja si a fin de cuentas quien propone esta
“ganga” es sólo un intermediario quien ya habrá cobrado por maquetarlo?
Por otra parte, y a sabiendas de que el autor no pedirá solo un ejemplar,
habrá impreso un poco más, de modo que el costo por ejemplar será menos
que la cantidad que pague el autor. En otras palabras, mientras más
ejemplares se impriman de una sola vez, menor será el costo por unidad
(aunque el costo total sea mayor) pero si el autor lo pide de uno en uno,
el costo por unidad será ostensiblemente menor. De este modo, el mercader
le dice que usted no pagará una gran suma de dinero por publicar su libro
cuando en realidad está pagando el doble o el triple. Vamos, hagamos
cuentas. Multiplique 5 dólares por 1.000, que es la cantidad mínima que
debiera imprimir si desea darse a conocer entre un número respetable de
lectores (las editoriales no publicarían menos de esa cantidad porque no
tiene sentido hacer una tirada “familiar”. Para tal fin, es mejor que
encuadernemos a mano unos cuantos manuscritos). Además, lo más importante,
¿está seguro de que su libro no tiene erratas? ¿Está seguro de que cumple
con todas las normas de edición establecidas? ¿Hizo todos los registros de
autor? ¿Tiene ISBN? ¿Está incluido en la Librería del Congreso u otra
institución homóloga? ¿Quién determine el precio de su libro y bajo qué
criterio? ¿Está en la contratapa? ¿Quién determinó el número de páginas
que debería tener su libro y bajo qué criterio? ¿Quién se encargará de
ayudarlo a promover su obra? ¿Quién lo respaldará en su noble intento de
darse a conocer como escritor? ¿Una imprenta POD? ¿Un intermediario entre
la imprenta y Ud.? Y vamos, hoy en día una “imprenta” puede estar en la
sala de una casa. Las nuevas impresoras POD, estupendas para tiradas
cortas, no ocupan tanto espacio como esas grandes rotativas que
imaginamos.
De modo que
todo riesgo y responsabilidad recae en el autor. También recae sobre el
autor el descrédito que luego recibe por parte de los lectores al
constatar que quien publicó su libro no fue más que él mismo, avalado por
sí mismo, sin ninguna otra mirada de un especialista o editor. Y no es que
el criterio del autor no merezca respeto, es que el autor no tiene por qué
conocer todo los vericuetos del mundo editorial. Para eso existen los
editores y las editoriales: un grupo de especialistas en creación,
edición, corrección, diseño, ilustración, producción, mercadeo... de ese
objeto delicado, valioso, cuyo contenido puede hacer maravillas en el
espíritu de los lectores; ese objeto que no puede ser tratado como un
llavero plástico, ese objeto llamado libro, que merece el respeto, en
primer lugar, de su autor.
Un escritor
que apura su obra, que piensa en término de cuánto ganará con ella, que
escribe para llamar la atención del momento, que descuida su contenido en
aras de ver su nombre en la cubierta lo antes posible... ¿quién le dijo
que era escritor? No se dejen embaucar por el consumismo desenfrenado, el
mercado febril, la letra hueca.
Es cierto que
las editoriales tradicionales son cada vez más selectivas y rigurosas (no
necesariamente toman en cuenta el valor literario de una obra, sino,
posiblemente, su valor comercial), pero tomarán cuidado del contenido
puesto que invierten en esto. Sin embargo, existe un sinnúmero de
alternativas para que el escritor alcance el sueño de compartir su
creación con otros mortales. Cualquier camino que tome, asegúrese de que
no le están dando gato por liebre. Y si Ud. invierte en su libro, exija
lo mejor para éste.
Cliff Clark es
editor de Cambridge BrickHouse, Inc. (www.CBHbooks.com), una editorial
tradicional dedicada al desarrollo de materiales de educación que ahora
ofrece alternativas para escritores noveles y consagrados.
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