|
|
Nació el 30 de
enero de 1934 en Zamora (España). Cursó estudios de Filosofía y
Letras y fue lector de español en varias universidades inglesas. Es
uno de los poetas más personales de la generación del medio siglo, y
con su obra Don de la ebriedad (1953) ?considerado uno de sus
títulos más importantes y destacados? Sentó los cauces por los que
habría de discurrir posteriormente su poesía y la de otros
compañeros de generación.
En 1951 se
trasladó a Madrid, a estudiar Filosofía y Letras, licenciándose en
la rama de Filología Románica con una memoria titulada El elemento
mágico en las canciones infantiles de corro castellanas. De hecho,
sus biógrafos señalan que su personalidad joven se caracterizaba por
dos rasgos: ser muy niñero, aficionado a observar y recrear los
juegos y canciones infantiles, y, por otro, ser muy andariego y
callejero, siendo al parecer célebres sus andanzas por Zamora, por
la orilla del Duero y por otras ciudades castellanas.
En la capital
de España estrechó su relación con Vicente Aleixandre, el célebre
poeta de la generación de 27 y premio Nobel de Literatura a cuyo
domicilio acudían todos los jóvenes poetas de la época, con sus
manuscritos debajo del brazo para mostrárselos al maestro de poetas.
Con un gran
dominio del lenguaje, especialmente en el relato de escenas, es
autor también de otros libros de poemas de tanta belleza como
Conjuros, Alianza y condena, El vuelo de la celebración o Casi una
leyenda.
Su gran
capacidad observadora, su natural sentido del ritmo y su lenguaje
cotidiano y concreto, y a la vez trascendente, cuajan en una
trayectoria poética de la que se desprenden dos valores básicos: la
solidaridad y la llaneza.
Realizó una
intensa actividad docente y como conferenciante. Así, fue lector de
español en la universidades de Nottingham y Cambridge (Gran Bretaña),
entre 1958 y 1964, y profesor de Literatura Española en varios
centros universitarios norteamericanos asentados en España. Asimismo
destacó como traductor al español de las obras de T.S. Eliot.
Claudio Rodríguez obtuvo algunos
de los galardones más importantes de la literatura española, como el
premio Adonais de Poesía (1953 y 1983), el nacional de Poesía (1983)
y el premio de la Crítica (1965). Poco después de anunciarse la
concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Letras a Claudio
Rodríguez, éste fue galardonado también con el Premio Reina Sofía de
Poesía Iberoamericana de 1993, convocado por el Patrimonio Nacional
y la Universidad de Salamanca. Fue miembro de la Real Academia
Española de la Lengua desde 1987. Falleció en Madrid el 22 de julio
de 1999.
Siempre la
claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas,
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día; así la noche
cierra el gran aposento de sus sombras.
Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados
cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda
los contienen su amor? ¡Si ya nos llega
y es pronto aún, ya llega a la redonda
a la manera de los vuelos tuyos
y se cierne, y se aleja y, aún remota,
nada hay tan claro como sus impulsos!
Oh, claridad sedienta de una forma,
De una materia para deslumbrarla
Quemándose a sí misma al cumplir su obra.
Como yo, como todo lo que espera,
Si tú luz te has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?
Y, sin embargo, - esto es un don - , mi boca
espera, y mi alma espera, y tú me esperas,
ebria persecución, claridad sola
mortal como el abrazo de las hoces,
pero abrazo hasta el fin que nunca afloja
*
*** |
|