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Nació el
24 de junio de 1911 en Rojas, Buenos Aires (Argentina). Obtuvo la
licenciatura en la Universidad de La Plata, en Física y Matemáticas.
En 1938 se doctoró, tras lo que partió hacia París, donde comenzó a
trabajar en los laboratorios Joliot-Curie. Allí conoció el
surrealismo, por el que estuvo muy influido. En 1940 volvió a su
país para trabajar como profesor de la Universidad Nacional de
Buenos Aires. En 1945 aparecieron publicados unos artículos en el
periódico La Nación en los que el régimen de Perón era atacado, por
lo que se vio forzado a abandonar la enseñanza. Pasó inactivo todo
un año, tiempo que dedicó a escribir el libro Uno y el universo
(1945), una colección de artículos políticos, filosóficos en los que
censuraba la moral neutral de la ciencia heredada del siglo XIX.
Esta desconfianza en la ciencia le hizo investigar las posibilidades
que ofrecería la literatura para analizar problemas existenciales,
por lo que así surgió la novela El túnel (1948) en la que describe
una historia de amor y muerte. Sobre héroes y tumbas (1961), le dio
una gran fama internacional. Tras ésta apareció Abaddón y el
exterminador (1974) de corte autobiográfico más acusado, con una
estructura narrativa aparentemente fragmentaria, y de argumento
apocalíptico en el cual las potencias maléficas rigen el universo y
es inútil la resistencia. Otras novelas, en este caso de corte
civil, son: El otro rostro del peronismo, El caso Sábato, Torturas y
libertad de prensa, Carta abierta al general Aramburu (1956), La
cultura en la encrucijada nacional (1976). Nombrado, en 1979,
Caballero de la Legión de Honor de Francia, y Premio Miguel de
Cervantes en 1984.
"Puede parecer un acto de horrible esnobismo que tres crisis
fundamentales de mi vida se sucedieran en París, pero efectivamente
así fue. La primera se produjo en el invierno de 1935, cuando yo era
un muchacho de 24 años. Desee 1930 milité en la Juventud Comunista,
cuando la dictadura del general Uriburu. Abandoné estudios, familia
y mis comodidades burguesas. Viví con nombre supuesto en La Plata,
en cuyos suburbios estaban los dos frigoríficos más grandes del
país, donde se explotaba despiadadamente a toda clase de
inmigrantes, que vivían amontonados en tugurios de zinc, rodeados de
pantanos de aguas podridas. Repartíamos manifiestos, participábamos
de la organización de huelgas. Hacia 1933 fue ya secretario de la
Juventud Comunista, cuando habían empezado mis dudas sobre el
estalinismo, y entonces resolvieron mandarme a las Escuelas
Leninistas de Moscú, a purificarme. Si hubiese ido, no habría vuelto
jamás vivo. Tenía que pasar previamente por Bruselas, por un
congreso contra el fascismo y allí supe con horrendos detalles de
los "procesos" de Moscú. Me escapé a París, viví un invierno muy
duro en la piecita de un compañero disidente, mientras el partido me
buscaba. Logré volver a la Plata, donde proseguí mi carrera en
física-metemática. Cuando terminé mi dieron una bourse para trabajar
en el laboratorio Curie, donde trabajé durante casi un año y, allí
en París, asistí a la ruptura del átomo de uranio, que se disputaban
tres laboratorios: ganó la "carrera" un alemán. Pensé que era el
comienzo del Apocalipsis. Viví en una confusión horrible, mientras
escribía mi primera novela y cometí la infamia de dejar que Matilde
se volviera a la Argentina con nuestro primer hijo, de pocos meses,
mientras yo tenía una amante rusa. La tercera crisis fue
consecuencia de todo esto, y de mi vínculo con los surrealistas:
Domínguez, Matta, Wifredo Lam y otros. En otro día de invierno
fuimos con Domínguez, a la tarde, al Marché aux Puces y volvimos
después en el Metro hasta Montparnasse, donde tenía su estudio
Domínguez. En la calle, ya era de noche, en un especie de nevisca,
Domínguez se detuvo y me dijo:"¿Qué te parece si esta noche nos
suicidamos juntos ?" No era una broma, era muy propenso, como lo
probó años después. Yo me negué, aunque también me atraía el
suicidio: me salvó mi instinto, y aquí estoy, junto a la Matilde de
todos los tiempos, una de esas "mujeres fuertes de la Biblia", que
está muriendo, en medio del dolor más profundo de mi vida, en el
final de una existencia muy compleja." (Ernesto Sábato, 24 de enero
de 1995)
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