|
Originario de Asia menor. Se dice que, como esclavo, su vida
transcurrió al servicio de un filósofo llamado Xanto, quien lo
habría comprado en un mercado al apreciar su agudo ingenio en pugna
con otros dos esclavos. Se cuenta que fue jorobado, tartamudo y de
extrema fealdad y que fue acusado de haber robado un cáliz de oro
del templo de Delfos. En castigo, fue arrojado a un abismo por los
habitantes de Delfos. Se le relaciona con fábulas de animales,
transmitidas por tradición oral. Sus relatos se caracterizan por ser
narraciones cortas y tener siempre una conclusión moralizante o
"moraleja". En ellas, Esopo "humaniza" las conversaciones de los
animales y plasma todos los vicios y virtudes de los hombres, con un
gran talento satírico. Muchas de sus fábulas fueron reescritas en
verso por el poeta griego Babrio, se cree que en los siglos I y II
a.C., y en latín por el poeta romano Fedro en el siglo I d.C.
Considerado el “padre de todos los fabulistas", precursor de un
género que luego tendría grandes exponentes, como Jean La Fontaine,
en Francia, en el siglo XVII, y Félix María Samaniego e Iriarte, en
España, en el siglo XVIII.
Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito.
La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un
carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se
enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró
soltarse.
Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las
puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.
Le preguntaron sus hijos acerca de que clase de ave era aquella, y
les dijo:
- Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.
Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no
en lo que no te corresponde.
*
|