New York, NY. EE.UU. Año 6

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Jorge Eliecer Gaitán Ayala
1903 - 1948
Jurista y político colombiano

 

 

 

Nació el 23 de enero de 1903 en el barrio "Las Cruces" de Bogotá, Colombia. Hijo de una educadora y un librero. De extracción humilde, cursó estudios en la escuela pública En 1920, comenzó sus estudios en Leyes en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Colombia de la cual obtuvo su título de abogado en 1924 con la tesis titulada "Las ideas socialistas en Colombia". Dos años más tarde, con apoyo familiar, se dirigió a Italia e ingresó a la Real Universidad de Roma donde obtuvo el título de doctor en jurisprudencia en los años 1926-28 con la tesis “El criterio positivo de la premeditación”, que le significó la mención académica Magna Cum Laude. Fue elogiado y apreciado por quien fue su profesor, Enrico Ferri, el más prestigioso tratadista penal europeo en aquellos años. A su regreso a Colombia, como miembro del Partido Liberal fue diputado y senador, y presidió las dos cámaras legislativas. En 1936 fue alcalde de Bogotá y entre 1938 y 1946 ministro de Educación y de Trabajo. Organizador de un movimiento popular de oposición contra la política caciquil de los conservadores, su popularidad le llevó a presentarse en 1946 a las elecciones presidenciales en las que fue derrotado. Pese a ello, siguió siendo el líder indiscutible de la oposición. Al aproximarse las elecciones en las que se daba por segura su elección a la Presidencia de la República, el 9 de abril de 1948 fue asesinado por Juan Roa Sierra un joven esquizofrénico que vivía en el barrio Ricaurte, que había salido de su casa sin bañarse ni afeitarse. Y estaba vestido con un raído traje carmelita de paño a rayas, zapatos amarillos rotos y un sucio sombrero de fieltro, en el centro de Bogotá. Su muerte provocó una violenta revolución popular conocida con el nombre de 'bogotazo'.

El asesino de Gaitán fue golpeado, arrastrado y crucificado frente al palacio presidencial. A partir de ese momento, la multitud fue creciendo en cuestión de minutos hasta levantarse una inmensa masa humana cuyo único objetivo inicial fue linchar al presidente del momento, Mariano Ospina Pérez. A medida que avanzaba, la multitud fue recolectando cualquier herramienta que le sirviera de arma irrumpiendo en los almacenes, en particular las ferreterías, y en las estaciones de policía, cuyos oficiales no sólo no dispararon a la multitud sino que parecían estar colaborando con ella en aprovisionarlos con armas.

La defensa del Palacio de la Carrera (en ese entonces residencia de los presidentes de Colombia) por la guardia presidencial y los francotiradores localizados en las partes más altas impidió que la multitud entrara al lugar donde se hallaba el Presidente. Una posible demora en entrar en acción por parte de quienes conducían los tanques de guerra, la que hubiera facilitado la entrada al Palacio de los manifestantes, ya que a la Guardia se le estaba terminando la munición. La multitud daba paso a los cinco tanques de guerra que fueron dirigidos al lugar, pues creía que estaban apoyando su causa, y muy probablemente así fue, hasta el momento en que fue muerto el Coronel que los comandaba, poco antes de llegar al Palacio. Una vez en la plaza, los tanques giraron y dispararon a la multitud frustrando su plan. La multitud reaccionó replegándose en las calles y almacenes, destruyendo cualquier objeto o persona que simbolizara lo que ellos consideraban culpables del asesinato del "Jefe": partidarios del partido Conservador, la iglesia, la oligarquía, etc.

A Gaitán no se le pudo hacer un funeral adecuado ya que la situación de caos del orden público obligó a sus familiares a sepultarlo en su propia casa, en la actualidad conocida como Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán en donde siguen reposando sus restos. Posteriormente, la violencia bipartidista se extendería a otras regiones durante la época conocida como la La Violencia.

Gaitán es hoy una figura que se mantiene presente en la conciencia de los colombianos. Esto se puede ver en el sin numero de estatuas y monumentos que están a lo largo de las poblaciones colombianas. Incluso, un municipio “Puerto Gaitán” es llamado es su honor. Sus frases e imágenes son aun usadas, generalmente por los exponentes de izquierda y con visiones revolucionarias, de esa revolución ya distante y seguramente improbable en Colombia. La imagen más usada hoy, es la de Gaitán con el puño tal vez en el momento que exclamaba a sus seguidores “¡A la carga!”. Al frente de la casa museo Jorge Eliecer Gaitán se encuentra una placa donde se puede leer lo que significaba una revolución para este político colombiano. Visión que seguramente dio aliento y esperanza a sus seguidores:

 

“Oídme bien: Revolución no significa demagogia y desorden, sino método, ponderación, equilibrio y avance. Nuestras masas siempre heroicas han iniciado la marcha de la victoria y nada ni nadie será capaz de detenerla. Desde el fondo de los hogares que anhelan una educación fecunda y científica de la que hasta ahora han carecido, desde la universidad, donde cada estudiante aspira a cambiar de raíz los viejos sistemas rutinarios, desde el surco agrario donde el labrador todo lo entrega a la patria y nada le reclama, desde el taller y el hogar donde hombres y mujeres piden leyes nuevas que los liberen de la esclavitud en que los colocaron las instituciones conservadoras, hasta la organización de las finanzas de la carrera administrativa y carrera judicial, todo clama a gritos en este país porque se lleve a cabo una revolución fundamental, una transformación rotunda”.

 

Jorge Eliécer Gaitán

 

"Esta avalancha humana librará una batalla: vencerá a la oligarquía liberal y aplastará a la oligarquía conservadora. En pie vosotros, los oprimidos y engañados de siempre. En pie vosotros, los burlados de todas las horas. En pie vosotros, los que sabéis sentir y no tenéis la frialdad dolosa de los académicos. En pie vosotros, que yo os juro que en el momento de peligro, cuando la orden de batalla haya que darla, yo no me quedaré en mi biblioteca. Sabed que el signo de esa batalla será mi presencia en las calles a la cabeza de vosotros".

 

Jorge Eliécer Gaitán

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