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Nació el
3 de diciembre de 1857 en Berdichev, Polonia (hoy Ucrania). Hijo de
un noble, Apolo Nalecz Korzeniowski, patriota fervoroso, fue uno de
los organizadores del comité que lideró la insurrección polaca en
contra de los rusos; arrestado en 1961, fue enviado al exilio a
Vologda, región del norte de Rusia. Su mujer e hijo —entonces de 4
años de edad— se reunieron con él y cuatro años más tarde ella
enferma de tuberculosis y muere. Por entonces tuvo contacto con la
lengua inglesa, su padre traducía obras de Shakespeare y Victor
Hugo. Con 16 años se instala en Marsella. Durante cuatro años navegó
en barcos mercantes franceses, luchó en España durante las guerras
carlistas en las tropas de don Carlos y estuvo al borde del suicidio
por una historia de amor. Obtuvo la nacionalidad británica en 1886 y
cambió su nombre. En el verano de 1889, empezó a escribir Almayer''s
Folly, tarea que habría de interrumpir para volcarse a la, quizá,
más misteriosa y apasionante de las aventuras que vivió. Se embarcó
hacia el Estado Libre del Congo y lo que vio, vivió y sintió ahí
quedó plasmado para la posteridad en Heart of Darkness, con toda
probabilidad la más famosa, acabada y enigmática de todas sus
novelas, la misma que muchos años más tarde serviría a Francis Ford
Coppola para realizar la película Apocalypse Now!. Publicó su
primera novela y contrajo matrimonio con Jessie George durante 1895.
Autor de 13 novelas, dos libros de memorias y 28 relatos cortos. La
novela Nostromo (1904), esta considerada por muchos críticos como su
obra maestra. Sus relatos tratan de la condición humana y la lucha
del individuo entre el bien y el mal. Una de sus novelas más
populares fue Lord Jim (1900). Otras obras suyas son: El negro del
Narciso (1897), El agente secreto (1907), Bajo la mirada de
Occidente (1911), Victoria (1915), y el relato 'El corazón de las
tinieblas' (1902). Falleció el 3 de agosto de 1924 en Canterbury,
Kent, Inglaterra, de un ataque al corazón.
Un vagabundo feliz
Todos los conversos son interesantes. Los más de nosotros, si me
perdonan el que traicione este secreto universal, nos hemos
descubierto en un momento u otro cierta disposición a perdernos por
el mal camino. ¿Y qué hemos hecho, en nuestro orgullo y cobardía?
Echando miradas furtivas y aguardando el momento oscuro hemos
enterrado nuestro descubrimiento discretamente, para seguir luego en
la misma dirección de antes y esa esa senda tan transitada, que no
tuvimos el valor de dejar y que ahora, más claramente que nunca,
advertimos que no es sino el largo camino que lleva a la tumba.
El converso, el hombre capaz de gracia (hablo en sentido seglar) no
es discreto; su orgullo es de otra clase. Abandona rápidamente la
senda —el toque de gracia es casi siempre súbito— y orientándose en
una nueva dirección incluso puede hacerse la ilusión de haberle
vuelto la espalda a la misma Parca.
Conversos ha habido que, por su exquisita indiscreción, han ganado
inmortalidad cierta. El ejemplo más ilustre, esa flor de la
Caballería, don Quijote de la Mancha, sigue siendo para todo el
mundo el único Hidalgo genuino y eterno. Como saben, el delicioso
Caballero de España se convirtió a una fe imperativa en una misión
tierna y sublime que lo alejó del hacer y de las costumbres propias
del pequeño hidalgo provinciano. Luego sería apaleado, y con el
tiempo hasta encerrado en jaula de madera por el Barbero y el Cura,
apropiados ministros de un orden social justamente soliviantado. No
sé si a alguien se le habrá ocurrido encerrar a Mr. Luffmann en una
jaula de madera. Y no lo traigo a colación porque le desee daño
alguno. Al contrario. Me considero una persona humanitaria. Que lo
tome, pues, como máxima alabanza, aunque debo decir que merece
sobradamente esa clase de atención.
Por otra parte, no me gustaría que se sintiera excesivamente
halagado por el orgullo de esa asociación tan exaltada. La grave
sabiduría, la admirable amenidad, la serena gracia del patrón-santo
secular de todos los mortales conversos a nobles visiones no son
suyas. Mr. Luffmann carece de misión. No es un Caballero
sublimemente Errante. Pero es un excelente Vagabundo. Tiene mucho
mérito. Ese peripatético guía, filósofo y amigo de todas las
naciones, Mr. Roosewelt, lo excomunicaría inmediatamente con una
gran vara. La verdad es que el ex-autócrata de todos los Estados no
gusta de rebeldes contra el hosco orden de nuestro Universo.
Aprovechadlo lo mejor que podáis o morid, grita. Sano sucesor en la
línea del Barbero y del Cura, y sagaz heredero político del
incomparable Sancho Panza (otro gran Gobernador) este distinguido
littérateur no guarda piedad alguna para con los soñadores. Y
nuestro autor (podrán apreciarlo en sus libros) atesora algunos
sueños de no poca calidad.
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