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Nació en
el 16 de noviembre del 42 a.C en Roma. Hijo mayor de Livia Drusilla
y del pontífice Tiberio Claudio Nerón. Cuando tenía cuatro años su
madre se casó de segundas nupcias con el triunviro Octavio, más
tarde el emperador Augusto. Mandó una expedición a Armenia en el
20a.C., y luchó contra los retios y los panonios (12-9a.C.). En el
11 a.C., siguiendo órdenes de su padrastro, disolvió su matrimonio
con Vipsania Agripina, hija del general romano Marco Vipsanio
Agripa, y se casó con la hija de Augusto, Julia, viuda de Agripa. En
el 2 d.C., Julia estaba desterrada por adulterio, y Augusto tras la
muerte de sus dos nietos, Lucio y Cayo, se vio obligado a reconocer
a Tiberio como único sucesor al título imperial y a adoptarle
oficialmente en el 4 d.C. Ese mismo año partió para dirigir una
expedición en el norte de Germania contra los marcomanos. Acompañado
de Julio César Germánico, su sobrino e hijo adoptivo, realizó otras
dos marchas a Germania. Tras la muerte de Augusto en Nola, cerca de
Nápoles, en el 14 d.C., heredó el trono. Mejoró los servicios
civiles y ejerció un mayor control sobre los gobernadores de las
provincias. Sin embargo, estallaron sublevaciones y revueltas en
Panonia, Germania, Galia, y otros territorios. La última época de su
reinado estuvo marcada por las conspiraciones y las ejecuciones.
Durante su reinado se crucificó a Jesucristo.
En el 26
d.C. dejó Roma. Se dio cuenta de que Sejano intentaba hacerse con el
poder imperial, por lo que mandó ejecutarle junto con sus
partidarios en el 31. Continuó viviendo en Capri hasta el 37.
Falleció el 16 de marzo del 37, en Misena, cerca de Nápoles.
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