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Se cree que nació en la Meca, ciudad de Arabia occidental (la región
conocida como Al-Hijaz). Su familia formaba parte del clan de Hashim,
parte de la tribu de Quraysh, que dominaba la Meca. Su padre,
Abdallá, falleció antes de su nacimiento y su madre, Amina, murió
cuando él era muy joven. Fue criado por su abuelo primero y luego
por su tío Abu Taleb. Desde muy joven trabaja apacentando ganado. Se
dice que se le impuso el nombre Mohammad debido a un sueño que había
tenido su abuelo, también que recibió otros nombres, como Abul-Qasim,
Ahmad y Mustafá. Viajó a Siria siendo un joven formando parte de una
caravana comercial. Durante su estancia, fue reconocido como profeta
por hombres santos y eruditos judíos y cristianos. Su condición de
profeta quedaba indicada por marcas en su cuerpo y por señales
milagrosas de su naturaleza. Una viuda llamada Jadiya, le contrató
como administrador. Se afirma que tenía 25 años cuando desposó a
Jadiya en el año 595, según consta en el acta matrimonial, donde se
lo reconoce como el hombre más perfecto de la tribu. Tras la muerte
de su esposa mantuvo relaciones con muchas otras, la más conocida de
las cuales es la joven Aisha. Estudioso de la temática religiosa del
judaísmo y del cristianismo, realiza meditaciones en el solitario
Monte Hira. Con 40 años sufrió su primera experiencia profética
cuando se retiró a una cueva del monte, en las afueras de la Meca.
Allí tuvo la visión del arcángel Gabriel que le ordenó "predicar" (iqra),
le anuncia que Dios lo había elegido como Su Mensajero y Enviado
junto a los hombres; le enseñó las abluciones (baños rituales de
purificación) y la manera de adorar a Dios, la plegaria y un mensaje
divino. Comenzó así, a predicar el Islamismo basándose en los
principios de la unidad de Dios y la inmortalidad del alma. Al
principio sus únicos seguidores fueron sus familiares más próximos,
luego sus amigos íntimos, después la gente de su tribu y por último
predicó públicamente en la ciudad y sus alrededores. En su
llamamiento ataca en primer lugar la idolatría, el politeísmo y al
ateísmo: insiste en la necesidad de creer en un Dios Único y
Trascendente, en la Resurrección y en el Juicio Final, invita a la
caridad y la beneficencia. Tras un periodo durante el cual no
recibió ninguna otra revelación, se reiniciaron y continuaron hasta
su muerte. Existen dos relatos que, según la tradición, se remontan
al comienzo de su trayectoria como profeta. Uno de ellos dice que
mientras dormía, dos ángeles le abrieron el pecho y eliminaron toda
huella de incredulidad y de pecado que encontraron en él. El segundo
cuenta cómo fue llevado por la noche hasta el trono de Dios en los
cielos. Por la mañana se encontró de nuevo en la Meca. Famoso relato
del Viaje Nocturno (Isra), que proporcionó la temática para gran
cantidad de alegorías en el Islam místico (sufí). Sus seguidores no
eran numerosos y la mayoría de los habitantes de la ciudad les
reprochaba subvertir la religión de sus antepasados. Una narración
refiere que desesperado por atraer hacia su causa a los habitantes
de la Meca, fue tentado por Satán para proclamar como revelación
divina determinados versículos. Estos versículos reconocían a tres
diosas que los residentes de la Meca adoraban, otorgándoles un lugar
en el Islam como intermediarias entre Dios y los hombres. Al oír
esto, las gentes de la Meca aceptaron el Islam. Sin embargo, el
ángel Gabriel le comunicó que la supuesta revelación provenía de
Satán y no de Dios, y le reveló las palabras exactas (que hoy leemos
en el Corán). Su oposición contra él y sus seguidores en la Meca
alcanzó tales proporciones que, tras enviar a sus adeptos a buscar
refugio en la cristiana Abisinia (hoy Etiopía) y después de un
intento fallido de obtener apoyo en la cercana ciudad de Taif, en el
año 622 se trasladó con algunos de sus compañeros al asentamiento
agrícola de Yatrib, a unos 300 kilómetros al norte. Este suceso,
conocido como Hijra (o Hégira), fue el punto de inflexión de su
suerte. Tras la Hégira se estableció la primera comunidad musulmana
(umma) en Yatrib, y más tarde el episodio marcó el inicio del
calendario musulmán, conocido como "era de la Hégira". Poco después,
Yatrib cambiaría su nombre por Medina. Una de las razones que
explican la creciente aceptación de su autoridad en Medina fueron
sus éxitos militares. Los ataques contra caravanas de la Meca
desembocaron en una importante victoria sobre una poderosa fuerza
militar de esta ciudad en Badr, en 624. A medida que crecía su
prestigio, las tribus vecinas comenzaron a establecer alianzas con
él y a aceptar el Islam. En el 628 pudo firmar el tratado de al-Hudaibiya
con la Meca. Aunque este tratado implicaba una serie de concesiones
de su parte, tuvo el efecto de igualar el rango de su comunidad con
el de la Meca. En el 630 consiguió hacerse con el control de la Meca
casi sin oposición. Los habitantes de la ciudad que se le habían
enfrentado en otra época aceptaron el Islam. La Kaaba, que ya se
había convertido en elemento central de las ideas del Islam, fue al
fin abierta a los musulmanes. Tras la conquista de la Meca, el
prestigio y su autoridad siguieron expandiéndose por toda la
península arábiga, y las fuerzas musulmanas llegaron al sur de
Siria. En el 632, viajó por última vez desde la Meca a Medina para
realizar las ceremonias del peregrinaje (hach). Este episodio se
denomina Peregrinaje de Despedida, ya que poco después, tras
regresar a Medina, falleció. Fue sepultado en su casa de Medina, y
la segunda mezquita en importancia del Islam se construyó en las
inmediaciones de su tumba.
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