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Nació
el 30 de agosto de 1797 en Londres. Hija del filósofo William Godwin
y de la escritora y feminista Mary Wollstonecraft. A los pocos días
de su nacimiento su madre, quien había escrito Vindication of Women
Rights, murió de unas fiebres dejando a su marido al cuidado de Mary
y de su hermana de tres años y medio Fanny Imlay. Casado Godwin
posteriormente con una viuda que ya tenía dos hijas con la que el
filósofo alumbraría un nuevo vástago. En 1814, a los dieciséis años
de edad, Mary abandonó su hogar y su país con el poeta Percy Shelley,
con el que había iniciado una relación a pesar de estar casado. La
pareja viajó a Francia y a Suiza. Perdidamente enamorada de Percy B.
Shelley desde la primera vez que lo vio, Godwin, no puso ningún
reparo en que corriera tras él. No fue ese el caso de la esposa del
poeta quien, humillada, ofendida y embaraza siguió a la feliz pareja
hasta La Spezia, localidad de la costa italiana en que se
establecieron. A los desarreglos deducibles de semejante situación
no tardó en sumarse el mismísimo Byron, siempre afecto a toda clase
de desórdenes. John Clute, en su interesante "Enciclopedia de la
Ciencia Ficción", no duda en afirmar que una hermana de Mary, a la
sazón también alojada en La Spezia, frecuentaba la cama del lord. En
cualquier caso, la comunidad se deshace con los suicidios de una
segunda hermana de Mary y de la esposa de Shelley. Contrajeron
matrimonio en 1816, luego de que la primera esposa de Shelley se
quitara la vida ahogándose. Fruto de esta convivencia fueron varios
embarazos y un único hijo, un varón, sólo el pequeño Percy Florence
sobrevivió a la infancia. Creadora del libro que inauguró la ciencia
ficción y que aún hoy se erige como uno de los grandes relatos de
horror de todos los tiempos, en 1818 publicó la primera y más
importante de sus obras, la novela Frankenstein o el moderno
Prometeo. Escribió la historia de Victor Frankenstein por una
apuesta. La noche del 16 de junio de 1816, se reunió con Lord Byron
y otros en una villa en los alrededores de Ginebra. Encerrados en la
casa por una tormenta, se leyeron cuentos de terror para
entretenerse. Mary imaginó entonces a Frankestein inspirada en una
pesadilla que tuvo a los dieciocho años de edad. Escribió la novela
tras una apuesta con Byron, tal y como narra ella misma en el
prólogo de la edición de "Frankenstein" de 1831. Esta obra, un logro
más que notable para una autora de sólo 20 años, se convirtió de
inmediato en un éxito de crítica y público. La historia de
Frankenstein, estudiante de lo oculto y de su criatura subhumana
creada a partir de cadáveres humanos, se ha llevado al teatro y al
cine en varias ocasiones. No logró tal popularidad con ninguna de
sus obras posteriores o la excelencia de esta primera, pese a que
escribió otras cuatro novelas, varios libros de viajes, relatos y
poemas. Su novela El último hombre (1826), considerada lo mejor de
su producción, narra la futura destrucción de la raza humana por una
terrible plaga. Lodore (1835) es una autobiografía novelada. Tras la
muerte de su esposo, en 1822, Mary se dedicó a difundir la obra del
poeta. Publicó así sus Poemas póstumos (1824) y editó sus Obras
poéticas (1839) con valiosas y detalladas notas. Falleció mientras
dormía el 1 de febrero de 1851. Su última voluntad fue ser enterrada
junto a sus padres. Descansan en el cementerio de St Peter,
Bournemouth.
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