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"Miguel
de España, estrella
de tierras arrasadas,
no te olvido, hijo mío!
pero aprendí la vida
con tu muerte:
mis ojos se velaron apenas,
y encontré en mí
no el llanto,
sino las armas
inexorables!
Espéralas! Espérame!"
Pablo Neruda
Nació el 30 de octubre de 1910 en Orihuela (Alicante). Hijo de un
pastor de cabras. Estudió en el colegio de los jesuitas aunque
abandonó muy pronto para ganarse la vida como lechero y pastor, ya
por entonces era un aficionado a la lectura sobre todo de la poesía
clásica española. Estuvo interesado por el teatro y asistía a
representaciones que se celebraban en la Casa del Pueblo de
Orihuela, incluso llegó a participar en alguna de ellas. Publica
algunos poemas en el periódico de Orihuela y la revista El Gallo
Crisis. Formó parte de la tertulia literaria, en Orihuela, de Efrén
Fenoll y Ramón Sijé del que fue gran amigo. En los años 30 viaja a
Madrid, busca trabajo pero, pese a sus esfuerzos, no lo consigue.
Lleva sus versos al escritor Ernesto Giménez Caballero director de
La Gaceta Literaria, una de las mejores revistas literarias del
momento, pero no logra que se los publiquen. Publicó, esta vez en la
revista Cruz y Raya, su auto sacramental Quién te ha visto y quién
te ve y sombra de lo que eras, fue colaborador de José María Cossio
en Los toros y conoce a poetas como el chileno Pablo Neruda, y los
españoles Rafael Alberti, Luis Cernuda y otros. Se casó el año 1937
con Josefina Manresa. Afiliado al Partido Comunista Español, durante
la República tomó parte en las Misiones pedagógicas, intentando
llevar la cultura a las zonas más deprimidas de España. Durante la
Guerra Civil española se alistó en el ejército republicano y asistió
al Congreso internacional de intelectuales antifascistas de 1937 en
Valencia. Tras la guerra fue detenido en la frontera portuguesa.
Condenado a pena de muerte, se le conmutó por la de treinta años, la
tubercolosis acabó con su vida el 28 de marzo de 1.942 en el penal
de Ocaña en Toledo.
En su obra, la calidad estilística de sus versos-resultado de su
apasionada lectura de los clásicos españoles del Siglo de Oro-va
unida a una estremecedora fuerza expresiva. La voz vehemente y
desgarrada del poeta convierte el amor, la vida y la muerte en una
experiencia poética marcada por una vitalidad trágica. Su primera
colección de poemas fue Perito en lunas (1933) con una clara
influencia gongorina, como en El rayo que no cesa (1936), y que se
considera su obra más lograda. Sus poemas tratan del amor, la
muerte, la guerra y la injusticia. En la guerra compuso Viento del
pueblo (1937), poesía militante. La crueldad de la guerra y el
sufrimiento de el campo de batalla es lo aparece en El hombre acecha
(1938). Ya preso, termina Cancionero y romancero de ausencias
(1938-1941). Esta obra trata del amor hacia la esposa e hijos y la
soledad del prisionero.
ELEGIA A RAMÓN SIJÉ
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, a quien
tanto quería.)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
(10 de enero de 1936)
*
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