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Nació el 5 de
septiembre de 1914 en San Fabián de Alico, zona agrícola de Chillán,
criado en una familia de artistas populares. Su padre era
improvisador de versos; la madre, tejedora. Cursó estudios de
matemáticas y física y fue catedrático en esas especialidades, pero
no abandonó su trabajo literario; cofundador de la Revista Nueva,
Nicanor Parra es, sobre todo, poeta.
En 1943 viaja a
Estados Unidos con beca otorgada por el "Institute of International
Education", donde estudia mecánica avanzada en la Universidad de
Brown. Allí permanece durante tres años. En 1948 es nombrado
director interino de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de
Chile. En 1949 viaja a Inglaterra, con beca del Consejo Británico.
Estudia cosmología con E. A. Milner, permaneciendo en Gran Bretaña
hasta 1951. Después enseña matemáticas y física en la Universidad de
Chile. Pronto, nuevamente, es invitado a diversos países: Estados
Unidos, Unión Soviética, China Popular, Cuba, Perú, Panamá, México,
etc. En todas partes dicta conferencias, organiza talleres, asiste a
congresos, a mesas redondas con personalidades de talla universal
como Ezra Pound y otros; recibe premios, títulos y es traducido y
estudiado en diversos planteles universitarios. A esta altura,
Nicanor Parra es ya un nombre universal. Lo estudian -en libros y
ensayos-, en Inglaterra, Holanda, Rumania, Unión Soviética,
Finlandia, Cuba, Suiza, Estados Unidos, Italia, Suecia, Georgia
(República Soviética), España, Argentina, Alemania Federal, etc. Una
nueva beca (Guggenheim) lo lleva a Estados Unidos, en 1972.
Al principio su obra
es evocativa y sentimental en Cancionero sin nombre (1937), más
adelante adoptó la línea que él mismo denomina "antipoesía",
revelación irónica e iconoclasta de un mundo problemático, hecha en
lenguaje antirretórico, coloquial, a menudo sorprendente. Esta
renovación de proyecciones internacionales, comienza en Poemas y
antipoemas (1954) y se prolonga en una docena de obras más. En 1969
recibe el Premio Nacional de Literatura en Chile. En 1991 es
galardonado por segunda vez en su país y también con el Premio
Internacional Juan Rulfo, del que fue el primer ganador, ya que era
la primera edición de este premio. Es cofundador de la Revista
Nueva.
Cartas a una
desconocida
Cuando pasen los años,
cuando pasen
Los años y el aire
haya cavado un foso
Entre tu alma y la
mía; cuando pasen los años
Y yo sólo sea un
hombre que amó, un ser que se detuvo
Un instante frente a
tus labios,
Un pobre hombre
cansado de andar por los jardines,
¿Dónde estarás tú?
¡Dónde
Estarás, oh hija de
mis besos!
Último brindis
Lo queramos o no
sólo tenemos tres
alternativas :
el ayer, el presente y
el mañana.
Y ni siquiera tres,
porque como dice el
filósofo
el ayer es el ayer,
nos pertenece sólo en
el recuerdo :
a la rosa que ya se
deshojó
no se le puede sacar
otro pétalo.
Las cartas por jugar
son solamente dos :
el presente y el día
de mañana.
Y ni siquiera dos,
porque es un hecho
bien establecido
que el presente no
existe
sino en la medida en
que se hace pasado
y ya pasó...,
como la juventud.
En resumidas cuentas
sólo nos va quedando
el mañana :
yo levanto mi copa
por ese día que no
llega nunca
pero que es lo único
de lo que realmente
disponemos.
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