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El
final pronto llegará y será hora de hacer selección en la mies de la
Tierra: el trigo irá al granero y la paja servirá para quemar el
brasero. Dios vendrá y se manifestará a todos los hombres de este
mundo; pero, esta vez, de manera diferente a como lo hizo antes.
Nostradamus (su nombre viene de la latinización de su nombre
original, Michel de Nostredame) nació en Saint-Rémy, Francia, un
jueves 14 de diciembre, hacia el mediodía. Su padre fue Jaime de
Nostredame, notario de aquel lugar; su madre fue Renée de
Saint-Rémy, sus abuelos paternos y maternos eran profundos
conocedores de las ciencias matemáticas y de la medicina. La familia
de Nostradamus, según algunos, era de origen judío, de la tribu de
Isacar, convertidos al cristianismo. Y de ahí que atestigüe nuestro
autor haber recibido directamente de sus abuelos el conocimiento de
las ciencias matemáticas; y en el prólogo de sus centurias él mismo
afirma que ellos le transmitieron el don de predecir el futuro.
Cursó estudios de medicina en Montpellier y comenzó a trabajar como
médico en 1525. Trató a las víctimas de la peste en el sur de
Francia. Su éxito en la curación de personas muy enfermas le ganó
fama de médico excepcional. En ese período se casó con una joven de
la alta sociedad, de la que tuvo dos hijos, un niño y una niña.
Murieron los tres y Nostradamus tomó la decisión de instalarse
definitivamente en Provenza, su tierra natal.
Hacia el año 1550 se radica en Salon de Provence (Francia), donde
inicia la escritura de sus profecías. Las de las Centurias están
escritas en cuartetos rimados. En un lenguaje ambiguo, describen
acontecimientos ocurridos desde mediados del siglo XVI hasta el fin
del mundo, que según sus profecías tendrá lugar en el 3797 d.C. La
edición de las Centurias hizo aumentar aún más su fama, y recibió
numerosas visitas hasta el fin de sus días. Catalina de Medici,
reina de Francia, le pidió que elaborara los horóscopos de su
marido, Enrique II, y sus hijos. En 1560, Carlos IX de Francia
nombró a Nostradamus médico de la corte. Entre sus profecías,
publicadas casi todas ellas en vida del autor (1555-1568), se
incluyen el gran incendio de Londres de 1666, la Revolución
Francesa, la derrota de Napoleón en Waterloo, la subida al poder de
Hitler, la Guerra Civil Española, los ataques atómicos a Hirshima y
Nagasaki, y muchos acontecimientos más.
Murió el día 2 de julio del año 1566, poco antes de salir el sol,
después de una crisis que le duró ocho días y que le causó un acceso
de hidropesía consecutivo a un ataque agudo de artritis. Conoció
anticipadamente el día de su tránsito y la hora exacta pues él había
escrito, de su puño y letra, en las Efemérides de Jean Stadius,
estas palabras en latín: Hic prope mors est, es decir: “Mi muerte
está próxima”. Sobre su sepulcro se esculpieron las palabras de un
epitafio, compuesto a imitación del de Tito Livio, historiador
romano; epitafio que hoy puede verse todavía en la Iglesia de los
Cordeleros de Salon, en la que, con grandes honores, fue enterrado
el cuerpo de Nostradamus. La inscripción está en latín; traducida
dice lo siguiente:
“Aquí descansan los restos mortales del ilustrísimo Michel de
Nostradamus, el único hombre digno, a juicio de todos los mortales,
de escribir con pluma casi divina, bajo la influencia de los astros,
el futuro del mundo.”
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