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Nació el
12 de julio de 1904 en Parral, pueblo de la zona central de Chile.
Su padre, José del Carmen Reyes era ferroviario, su madre, Rosa
Neftalí Basoalto, falleció al mes de su nacimiento afectada por la
tuberculosis. Pasados algunos años se trasladó junto a su padre a
Temuco, ciudad recién fundada en el lluvioso y forestal corazón de
la Frontera, muy al Sur, donde había contraído nuevas nupcias con
doña Trinidad Candia Valverde (o Marverde, como la nombrará el
poeta).
Desde muy joven sintió la llamada de la poesía (el seudónimo,
elegido porque "Pablo" porque le gusta el sonido y "Neruda", tomado
del poeta checo Jan Neruda, comenzó a usarlo cuando apenas tenía
dieciséis años). Conoció a través de Gabriela Mistral a los
novelistas rusos, que el poeta admiró toda su vida. Cursó estudios
de francés, con el fin de convertirse en profesos, objetivo que no
logró. Un día Pablo conoce el mar: "cuando estuve por primera vez
frente al océano quede sobrecogido. Allí entre dos grandes cerros
(el Huilque y el Maule) se desarrollaba la furia del mar. No era
sólo las inmensas olas nevadas que se levantaban a muchos metros de
altura sobre nuestras cabezas, sino un estruendo de corazón colosal,
la palpitación del universo". Desde ese preciso momento, el mar pasa
a ser su principal obsesión.
Pasado algún tiempo, decide seguir por su lado, por lo que abandona
la casa de papá. La mano del padre lo despide en la estación como
empujándolo a un destino en el magisterio, mientras él se ve
conquistando la capital literaria.
En Santiago, divide su vida entre el Pedagógico de la Universidad de
Chile, donde obtiene el primer premio de la fiesta de la primavera
con el poema La canción de fiesta, publicado posteriormente en la
revista Juventud. Además allí se nutre de cultura, se relaciona con
intelectuales, con poetas y semipoetas, y su otra vida, su otra
realidad de muchacho provinciano pobre, de penurias y hambre. En
1923 aparece Crepusculario, cuyos gastos de publicación sufragó él
mismo con la colaboración de amigos, que es reconocido por
escritores como Alone, Raúl Silva Castro y Pedro Prado. Al año
siguiente, su Veinte poemas de amor y una canción desesperada se
convirtió en un éxito de ventas (ha superado el millón de
ejemplares), y lo situó como uno de los poetas más destacados de
Latinoamérica. En el que aún se nota una influencia del modernismo.
Posteriormente se manifiesta un propósito de renovación formal de
intención vanguardista en tres breves libros publicados en 1926: El
habitante y su esperanza ; Anillos (en colaboración con Tomás Lagos)
y Tentativa del hombre infinito.
Entre las numerosas obras que le siguieron destacan Residencia en la
tierra (1933), que contiene poemas impregnados de trágica
desesperación ante la visión de la existencia del hombre en un mundo
que se destruye, y Canto general (1950), un poema épico-social en el
que retrata a Latinoamérica desde sus orígenes precolombinos. La
obra fue ilustrada por los famosos pintores mexicanos Diego Rivera y
David Alfaro Siqueiros. Como obra póstuma se publicaron, en el mismo
año de su fallecimiento, sus memorias, con el nombre de Confieso que
he vivido. Poeta enormemente imaginativo, Neruda fue simbolista en
sus comienzos, para unirse posteriormente al surrealismo y derivar,
finalmente, hacia el realismo, sustituyendo la estructura
tradicional de la poesía por unas formas expresivas más asequibles.
Su influencia sobre los poetas de habla hispana ha sido incalculable
y su reputación internacional supera los límites de la lengua.
En reconocimiento a su valor literario, Neruda fue incorporado al
cuerpo consular chileno y, entre 1927 y 1944, representó a su país
en ciudades de Asia, Latinoamérica y España. De ideas políticas
izquierdistas, fue miembro del Partido Comunista chileno y senador
entre 1945 y 1948. En el año 1970 fue designado candidato a la
presidencia de Chile por su partido y, entre 1970 y 1972, fue
embajador en Francia. En 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura
y el Premio Lenin de la Paz. Antes había obtenido el Premio Nacional
de Literatura (1945).
Falleció en Santiago el 23 de septiembre de 1973.
Poema perteneciente a:
Veinte poemas de amor y una canción
desesperada:
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Como no haber amado sus grandes ojos fijos!
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido,
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo
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