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"Los
escritores, cuando menos aquellos que corren auténticos riesgos, que
están dispuesto a jugarse el todo por el todo y llegar hasta el
final, tiene en común con otra casta de hombres solitarios: los
individuos que se ganan la vida al billar y dando cartas."
Truman
Capote
Nació el
30 de septiembre de 1924 en Nueva Orleans (Louisiana). Cursó
estudios en el Trinity School y la St John's Academy de Nueva York.
Cuando su madre se casó por segunda vez con Joseph García Capote,
abandonó sus apellidos Streckfus Persons y tomó el de ese hombre.
Con 17 años, era un periodista consumado, asegurándose un empleo en
la exclusiva revista The New Yorker. Con 23 años se edita su primera
novela, Otras voces, otros ámbitos (1948). Otros de sus escritos
son: Un árbol de noche y otros cuentos (1949), El arpa de hierba
(1951), Se oyen las musas (1956) y Desayuno en Tiffany's (1958). Su
novela más famosa es A sangre fría (1966), que narra el asesinato de
los cuatro miembros de una familia de Garden City, Kansas, fue
llevada a las pantallas en el año 1967 por Richard Brooks. Vendió
más de trescientos mil ejemplares y estuvo en la lista de los libros
más vendidos del New York Times durante treinta y siete semanas.
Autor de los ensayos titulados Música para camaleones (1980) y del
guión para el musical Casa de las flores (1954). También colaboró en
la escenografía de la película La burla del diablo (1954). Falleció
el 25 de agosto de 1984 en Los Ángeles.
Una
navidad ( Relato )
Truman
Capote
PRIMERO,
UN BREVE PREÁMBULO autobiográfico.
Mi
madre, mujer excepcionalmente inteligente, era la chica más guapa de
Alabama. Todo el mundo lo decía, y era verdad. A los dieciséis años
se casó con un hombre de negocios de veintiocho que provenía de una
buena familia de Nueva Orleans. El matrimonio duró un año. Ella era
demasiado joven tanto para ser madre como para ser esposa; era
además demasiado ambiciosa: quería ir a la universidad para tener
una carrera. De modo que dejó a su marido; y, por lo que a mí se
refiere, me puso al cuidado de su numerosa familia de Alabama.
Durante
años, rara vez vi a ninguno de mis padres. Mi padre tenía asuntos en
Nueva Orleans, y mi madre, tras graduarse, empezaba a abrirse camino
por sí misma en Nueva York. En lo que a mí me concernía, ésta no era
una situación desagradable. Era feliz donde me hallaba. Tenía a
muchos parientes amables conmigo, tías y tíos y primos y,
especialmente, "a una" prima ya mayor, con el pelo canoso, una mujer
ligeramente tullida llamada Sook. Miss Sook Faulk. Tenía otros
amigos, pero ella era, con mucho, mi mejor amiga. Fue Sook quien me
habló de Papá Noel, de su barba abundante, su traje rojo y su
ruidoso trineo cargado de regalos, y yo la creí, del mismo modo que
creía que todo era voluntad de Dios, o del Señor, como siempre le
llamó Sook. Si tropezaba, o me caía del caballo, o pescaba un gran
pez en el riachuelo, bueno, para bien o para mal, todo era por
voluntad del Señor. Y eso fue lo que dijo Sook al recibir las
alarmantes noticias de Nueva Orleans: mi padre quería que yo fuera a
pasar con él la Navidad.
Lloré.
No quería ir. Nunca había salido de aquella aislada y pequeña ciudad
de Alabama, rodeada de bosques, granjas y ríos. Jamás me acostaba
sin que Sook me peinara el pelo con los dedos y me besara para darme
las buenas noches. Además, me asustaban los extraños, y mi padre era
un extraño. A pesar de haberlo visto varias veces, su imagen se
confundía en mi memoria; ignoraba qué aspecto tenía. Pero como decía
Sook: "Es la voluntad del Señor. Y, quién sabe, Buddy, quizás hasta
veas la nieve".
¡Nieve!
Hasta que aprendí a leer por mí mismo, Sook me leyó muchos cuentos,
y parecía haber cantidad
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