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Nació el
10 de enero de 1893 en Santiago de Chile. Hijo de la escritora María
Luisa Fernández Bascuñán. Cursó estudios en su ciudad natal.
Escribió sus primeros poemas a los doce años. Pronto apareció
publicado un manifiesto en el que rechazaba toda la poesía anterior
a él. Translada su residencia a París, donde toma contacto con la
literatura de los poetas surrealistas como Guillaume Apollinaire y
Pierre Reverdy, junto a los cuales fundaría la revista Nord-Sud. Se
alejó poco después del surrealismo, ya que no aceptaba la opinión de
que el artista es un mero instrumento revelador de su inconsciente.
De igual manera rechazó el futurismo. Como respuesta a todos estos
movimientos tomó el creacionismo, corriente revolucionaria que
situaba al poeta a la altura de un dios, dedicado a crear un nuevo
tipo de poesía que compitiera con la naturaleza en lugar de
reflejarla. Este concepto constituyó el eje de su obra poética,
sembrada de impactantes imágenes, de yuxtaposiciones efectistas y de
letras y secuencias de palabras de carácter aleatorio.
Algunos
de su poemas recuerdan los caligramas de Apollinaire. Fundó, 1918 y
en Madrid (España), el grupo creacionista, y su gran habilidad de
comunicador contribuyó a extender el entusiasmo por la
experimentación en la Europa de entreguerras. Además de poemas, su
producción se completó con novelas (Sátiro o el poder de las
palabras, 1939), manifiestos, ensayos (Vientos contrarios, 1926) y
obras teatrales (Gilles de Raiz, en francés, 1932). Como parte de
sus ocurrencias, escribió su propio epitafio: "Abrid esta tumba: al
fondo se ve el mar". Se encuentra sepultado en Cartagena (Chile),
frente al mar. Cuando el escritor chileno Vicente Huidobro estaba a
punto de fallecer en su hacienda de Llolleo, murmura algunas
palabras en el lecho de muerte. Rodeado de algunos amigos como Lucho
Vargas y la pintora chilena Henriette Petit, Huidobro miró fijamente
a esta última y le dijo: "Cara de poto." (cara de culo). En ese
momento, fallece. Fue el viernes 2 de enero de 1948, a las 4:15 de
la tarde.
El hombre triste
Lloran voces sobre mi corazón ...
No más pensar en nada.
Despierta el recuerdo y el dolor,
Tened cuidado con las puertas mal cerradas.
Las cosas se fatigan.
En la alcoba,
Detrás de la ventana donde el jardín se muere,
Las hojas lloran.
En la chimenea languidece el mundo.
Todo está oscuro,
Nada vive,
Tan sólo en el ocaso
Brillan los ojos del gato.
Sobre la ruta se alejaba un hombre.
El horizonte habla,
Detrás todo agonizaba
La madre que murió sin decir nada.
Trabaja en mi garganta.
Tu figura se ilumina al fuego
Y algo quiere salir.
El chorro de agua en el jardín.
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