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“Las Torres Gemelas” (2006)
“World Trade
Center” en su título original:
como dicen
los críticos tradicionales. Un bodrio.
Por
Gabriel Jaime Caro
Oliver Stone
tuvo que hacer este filme por dinero, pues a lo mejor estaba quebrado
económicamente. Porque una mamerteada de estas no tiene parangón en su
filmografía. La izquierda apologética y derechista capitalista que no
aceptan críticas caen tarde que temprano arrodillados ante el más
poderoso (el imperio de la globalización y las organizaciones
terroristas).
En este caso
cualquiera se escuda en el dolor; pero no hacer nada cuestionaste sobre
este asunto del World Trade Center, que parece fue un negocio entre
judíos, Bush y Bin Laden, es imperdonable para un tipo como Stone.
¿Tendremos que esperar 20 años para saber la verdad?
Este
mamotreto tiene un contexto real que valía la pena enmarcarlo con la
audacia en el tratamiento, como lo hizo con “JFK, caso abierto” (1991 O.
Stone, filme corrosivo en sus asuntos y memorable por lo que involucra:
los cubanos gays (poderosos capitalistas) del 60 que emigraron a USA, y
no le perdonaron a Kennedy no haber invadido la isla para retornarla a
USA. Por eso colaboraron para rematarlo en las calles de Dallas, Texas.
Nadie
cuestiona a la policía neoyorquina, y sobre todo a sus bomberos, 450
murieron por error en esta trampa mortal. Los policías neoyorquinos que
siempre gozan de popularidad entre sus habitantes, vivieron este suceso
con total estupor, y el caso planteado de solo dos de ellos, uno gringo
y otro hispano de origen colombiano, llevó a exagerar la nota al
director y sobre todo a sus productores.
El caso es
que la película no informa sobre todos los fenómenos acaecidos, y se
centra en las dos familias de los policías sobrevivientes, llevándonos a
una serie de diálogos inverosímiles (y cómicos por antonomasia) en medio
de esta catástrofe de fuego y polvo, convertido en un volcán, porque así
quedó por varios días la Zona Cero de Manhattan, como se le bautizo.
Me consta la
desesperación de esos días (la solidaridad de toda la gente de la ciudad
por los más de tres mil muertes y desaparecidos), y la actitud
desesperante de la fuerza publica alrededor de este holocausto provocado
por los ataques de Alcaeda. De esto hay constancias o documentos
fílmicos que no le interesaron a Oliver y su equipo de trabajo para la
edición final de “Las Torres Gemelas”.
Ah, que una
cosa es una cosa y otra el interés humano por destacar estas historias
aisladas que cobraron su importancia para seguir tapando la verdad sobre
los hechos, que lo gritan los neoyorquinos en medio del ahogo de tipo
histórico que arruma todo con las guerras, y crea más conformismo que
salidas políticas de paz.
Qué algo
tendrá de bueno esta película, que de seguro llegará a los Oscares, que
lo dudo. La actuación de los dos actores protagonistas, el uno sobre
actuado, Nicolas Cage, y el otro, Michael Peña, sin ninguna mueca de
dolor, mientras estaba allí atrapado entre hierros calientes y polvo de
la desdicha. Qué se sienten orgullosos los hispanos por tener un héroe,
nadie se los quita. Pero entonces el filme debió de llamarse “Dos héroes
de las Torres Gemelas”. Héroes que estaban allí esperando a que se
desplomara todo, y tratar de salvarse como todo el mundo, ese martes 11
del 2001 por la mañana, mientras el buen tiempo del verano seguía su
agosto.
Esta cinta
pintada de documental, llega a Latinoamérica como una obra maestra de
este género, y los ilusos espectadores creen estar viéndolo todo, porque
no han visto comercialmente la de Michael Moore, el documental “9/11”
(2005), esa si una obra maestra que cuestiona todo con verosimilitud,
audacia en el tratamiento, dejando todo al descubierto. Filme que los
productores de “W.T.C.” (Las Torres gemelas) quisieran arruinarle su
trayectoria como un cometa, por todo el mundo, ya que toca a fondo la
guerra con Irak, subsiguiente caso de culpa por la caída de las Torres.
Pero Stone
hace las cosas fáciles para ganarse sus millones; porque no tuvo éxito
con la sugerente“Alejandro Magno” (2005), un buen filme, y perdió mucho
billete, recurre a este sensiblero trabajo y, nadie dice nada, porque es
un militante intocable, y puede cometer errores, al fin y al cabo es
humano. Que indignación para la gente crítica. El fin de un autor que
prefiere salir por la puerta trasera para no dar la cara a sus
seguidores rebeldes y ácidos (de viejo y nuevo tipo).
A L.C. y
J.B.C. |