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20/10/2004
/Francia-=
Se cumplen ciento cincuenta años del nacimiento de Arthur
Rimbaud (1854-1891), uno de los mitos fundacionales de la
poesía contemporánea. Tras un largo siglo de consagración y
diez meses de celebraciones, Francia continúa preguntándose
quién fue el hombre. Y su ciudad natal, Charleville-Mézieres
(Ardennes), inaugura hoy un museo en su antigua casa
familiar.
Con motivo del aniversario, las conmemoraciones nacionales
culminarán hoy, pues, con la inauguración final del
Museo Rimbaud , en su pueblo, en su casa, frente
a los muelles de un río (Meuse) que tampoco contó con las
simpatías del poeta, piafando por huir de su tierra, sus
vecinos y su patria, tras un absoluto que continúa
fascinándonos.
Las celebraciones oficiales han sido solemnes,
universitarias y bastante felices. Se ha publicado una
edición de las obras manuscritas del poeta. Se ha reeditado
y vuelto a anotar toda su obra. Se han multiplicado los
congresos y las conferencias. En la Sorbona, varios
seminarios internacionales han vuelto a explorar el puesto
de Rimbaud entre los grandes meteoros que iluminan el alba
de la poesía contemporánea. Especialistas europeos,
asiáticos y americanos han continuado explorando las
infinitas relaciones de Rimbaud con la poesía contemporánea
de varios continentes.
Este poeta francés de la escuela simbolista nació y estudió
en Charleville. Dio muestras de una gran precocidad
intelectual y comenzó a escribir versos a los 10 años. A los
17 escribió un poema sorprendentemente original, ‘El barco
borracho’ (1871), y se lo llevó al poeta Paul Verlaine. Su
obra está profundamente influida por Baudelaire, por sus
lecturas sobre ocultismo y por su preocupación religiosa. Su
exploración sobre el subconsciente individual y su
experimentación con el ritmo y las palabras, que emplea
únicamente por su valor evocativo, marcaron el tono del
movimiento simbolista (decadente) e impresionaron tanto a
Verlaine que animó al joven poeta a trasladarse a París. Se
inició entre ellos una amistad que se transformó en una
tormentosa e inestable relación que duró de 1872 a 1873.
Rimbaud ofrece un relato alegórico sobre este asunto en ‘Una
temporada en el infierno’ (1873). A la salida del hospital
viajó por Europa, se dedicó al comercio en el Norte de
Africa y residió en Harar y Shoa, en la Abisinia central.
Verlaine, convencido de que Rimbaud había muerto, recopiló
sus poemas en ‘Iluminaciones’ (1886). Esta obra contiene el
famoso ‘Soneto de las vocales’, en el que a cada una de las
cinco vocales se le asigna un color.
En 1891 Rimbaud regresó a Francia para ser tratado de un
tumor en la rodilla, a consecuencia del cual murió en el
hospital de Marsella en noviembre de ese mismo año. La
fuerza de sus poemas escritos entre los 10 y los 20 años le
hace figurar entre los más originales poetas franceses de
todos los tiempos y ha ejercido una profunda influencia en
toda la poesía posterior a él.
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