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Jostein Gaarder da el salto a la filosofía de la naturaleza
• El
escritor noruego ha vendido 25 millones de ejemplares de 'El mundo de
Sofía' en 10 años
MERCEDES JANSA
MADRID
En 1995, El mundo de
Sofía, del noruego Jostein Gaarder (Oslo, 1952), fue la novela más
comprada en todo el mundo. Un año antes se había publicado en España donde
estuvo 70 semanas en la lista de los más vendidos. Desde entonces se han
venido 25 millones de ejemplares --un millón de ellos en España--, y su
autor anima a los lectores a profundizar en la historia del pensamiento
utilizando, ahora, la naturaleza como palanca.
Gaarder visita estos días Madrid para celebrar el
aniversario de la publicación de su best seller y el nacimiento de
la Biblioteca Gaarder creada por Siruela, editora de sus obras, que
saca al mercado Los niños de Sukhavati. Este noruego vitalista que
presume de conocer de España algo más que sus compatriotas, que se
conforman con Baleares y Canarias, y trufa su inglés con algunas palabras
en castellano, ha evolucionado en su dedicación a la filosofía hacia
terrenos más vinculados con la naturaleza.
PERFIL ECOLÓGICO
"Contra la opinión de Sócrates", afirma,
"creo que puedo aprender más de los árboles que de unos señores que
beben cerveza en un bar". Tras reconocer que puede estar mediatizado
por ser de un país que vive rodeado de naturaleza, el autor de El mundo
de Sofía quiere alertar a las nuevas generaciones sobre la importancia
de "respetar el planeta". Es, dice, "una responsabilidad
cósmica" porque en la Tierra quizá sea el único sitio en el que hay
una conciencia universal.
En los 10 años transcurridos desde que Gaarder
atrajo al gran público hacia el mundo del pensamiento, el autor reconoce
que ha cambiado su percepción de la realidad. Ahora considera que la
química, la física, la ecología, los animales también dan respuestas a la
existencia humana. "Antes me centraba más en mis raíces culturales, en
los 3.000 años que hemos pasado formando nuestra identidad cultural. Ahora
-- explica--, "busco más las respuestas a través del legado
natural".
En sus libros, al igual que antes en sus clases
como profesor de filosofía de un instituto, Gaarder quiere despertar en
los jóvenes la curiosidad por el misterio de la vida. Y por eso recuerda,
con gran sentido del humor, que empezó a escribir "por venganza"
contra su familia que no daba importancia a las trascendentales preguntas
que formulaba a los 11 años, como: "¿No resulta increíble que formemos
parte de este mundo?". |