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El Quijote del
Repertorio, todo un ejercicio estilístico
Hay quienes dicen que para contar una buena historia
sólo se necesitan ganas de jugar. Este es el caso de El Quijote, la obra
de teatro que el colombiano Jorge Alí Triana ha llevado a las tablas y que
se presenta por estos días en el Repertorio Español.
Si bien la obra adolece de una linealidad en la que
uno como espectador pueda ubicarse, ella logra sacar lo más esencial de un
personaje legendario. Y es que este homenaje a los 400 años de El Quijote
se vale de recursos expresivos donde la lúdica es la máxima virtud. Con
grandes aciertos en el trabajo de vestuario y musicalización, El Quijote
del repertorio nos muestra un mosaico de escenas aleatorias donde uno
puede intuir un espíritu latente; el espíritu de un Cervantes que se
regodea en el personaje de Sancho para hablar consigo mismo; para
reflexionar en su condición de escritor, para preguntarse por qué El Manco
de Lepanto usa el refranero popular a través del escudero. Dignas
actuaciones; encanto carnavalesco, de un Quijote más en la larga lista de
versiones que rinden homenaje a la más postmoderna de todas las obras
literarias. Para destacar la actuación de Emyliano Santa Cruz en el Papel
de Sancho Panza, definitivamente el eje de todo este importante y
estudiantil ejercicio estilístico. Sancho, al final de la obra, se roba
todos los aplausos. Grandes logros en el casting con la quijotesca figura
del actor Ricardo Baber.
El Quijote se presenta por los meses de febrero y
marzo en el Repertorio Español de la ciudad de Nueva York.
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