llamado Luna de Miel con Harry, el cual él mismo dirigirá.
El
éxito de Paul Haggis se basa en su pasado televisivo. Guionista de
éxito en series como La ley de Los Ángeles o Walker, Texas
Ranger, Haggis es un síntoma de la crisis de creatividad de
Hollywood, semejante a la de los años 70, que está forzando a la
industria americana a importar talentos foráneos, como el taiwanés
Ang Lee, o a reciclar a guionistas como el propio Haggis, que es
canadiense, desde la televisión. Pero que sea la televisión, en su
vertiente más respetable y a la vez limitada por la dictadura de las
audiencias, la vía por la que trata Hollywood de recuperar el pulso
perdido ante cinematografías más arriesgadas, como la del extremo
asiático, no permite augurar un reciclaje fundado de la vieja
generación, que sigue siendo la que sostiene el entramado
cinematográfico: Scorsese, Eastwood, Lynch o el ya no tan joven
Spielberg, en directa competencia en la carrera por las
estatuillas doradas.Todavía peor que la al menos digna Brokeback
Mountain, parece la única alternativa que la Academia de Hollywood
tiene para un año en el que el chantaje ideológico, moral y político
parece predominar sobre los valores estrictamente cinematográficos.