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Los
negocios con la lengua

Por
Harold Alvarado Tenorio
Con el
fin de la Guerra Fría, los gobiernos y los grandes productores de dinero y
poder, han descubierto en la cultura una de las mas jugosas
justificaciones para sus actividades corruptoras de la vida social. La
cultura ha reemplazado en los poderosos a las religiones y la vida social
sólo tiene brillo si se es culto y objeto de culto. Hoy no hay país que no
cuente con unos y unas cuantas benefactores/as de las artes y las letras.
En Colombia, con no ser muchas, pueden contarse con los dedos de dos manos
y figuran en cualquier lista del candidato a la presidencia mejor
favorecido con sus propios votos. La cultura es hoy el gran negocio de los
gestores de poder.
Un
artículo reciente de José Daniel Fierro, publicado en Rebelión, explica
los mecanismos de estas poderosas instituciones de control cultural. Según
Fierro, las Fundaciones sin ánimo lucro y sus gerentes, en especial las
que dicen velar por el destino de la lengua, están generando grandes
ganancias creando y expandiendo vastos entramados de comercialización de
bienes intelectuales públicos y privados. Ese sería el caso de la
Fundación Español Urgente, establecida por la Agencia Efe y el Banco
Bilbao Vizcaya Argentaria, que con la estrecha colaboración de la Real
Academia Española, el Instituto Cervantes y la Fundación San Millán de la
Cogolla, ofrece, entre sus servicios, el de corrección de textos a gran
escala para empresas de publicidad y comunicación, que en últimas
controlan la propaganda de los estados y los poderosos. Esta Fundación
habría firmado ya acuerdos con RTVE, Agencia Efe, Tele5, Federación
Nacional de Empresas de Publicidad y las universidades de Castilla-La
Mancha y Alcalá de Henares, entre otros.
Otro de
los nuevos apéndices e instrumentos de los poderosos en el mundo hispánico
sería la mismísima Real Academia Española y sus filiales o asociadas.
La RAE es
una fundación sin ánimo de lucro con un patronato presidido por Don Juan
Carlos de Borbón que integran empresas como Telefónica, Grupo Vocento,
Grupo Prisa, Caja Duero, IberCaja, Caja Madrid, Banco Santander Central
Hispano, Repsol YPF, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, Fundación Endesa, El
Corte Inglés, IBM, Iberdrola, Grupo Leche Pascual, Endesa, Fundación La
Caixa, Espasa Calpe, Editorial Castalia, SM Ediciones, Fundación
Santillana o Círculo de Lectores, empresas, todas ellas, que reciben
beneficios fiscales tanto en su casa matriz como en el países donde
actúan.
Pero la
RAE recibe además, para su funcionamiento, como casi todas sus sucursales
y relacionadas, digamos la Academia Colombiana de la Lengua o el Instituto
Caro y Cuervo, -[que organizan uno de los grandes espectáculos y negocios
de la lengua: el Congreso Internacional de la Lengua Española, en
Cartagena, el 2007 y en cuya organización participan el Ministerio de
Cultura de Colombia, la RAE, el Instituto Cervantes, los Reyes Españoles,
García Márquez y Belisario Betancur, no pocos Jefes de Estado
Latinoamericanos y unos doscientos políticos]- en nuestro caso, dineros
estatales. No obstante la RAE y sus apéndices está ahora adjudicando
contratos diversos a las editoriales y empresas culturales privadas, como
en el caso del Diccionario Pan hispánico de Dudas que es hoy el gran
negocio de la Editorial Santillana, del Grupo Prisa, que publicó, también,
la edición de los 500 años de El Quijote, de los cuales se han vendido,
sólo en América, unos dos millones de ejemplares de cada uno. El escándalo
se agrava si recordamos que hace un par de años en las páginas Web de la
RAE podía consultarse el Diccionario Pan hispánico que era de gran uso
entre profesores, traductores, correctores y lexicógrafos que ahora deben
comprarlo en su versión impresa.
En el
caso de Colombia, los ministerios de Cultura y Relaciones Exteriores y los
Institutos de Cultura de las grandes ciudades, dedican buena parte de sus
fondos a financiar eventos que organizan personajes y empresarios
vinculados, a través de lazos comerciales y políticos con los consorcios
multinacionales tanto españoles, como mexicanos o brasileños.
¿Cuántos
de los dineros que se adjudican cada año a las fundaciones y empresas
culturales colombianas no son, en últimas, extremidades de los políticos
que gerencian los Grupos Prisa, Davivienda, BBVA, Cemex, Banco de la
República, etc., etc.?
¿O,
cuantos nuevos ricos, u ociosos, no están creando Salones de Poesía o
Clubes Literarios, o Galerías de Arte, o Emisoras de Música Antigua, donde
invitar a sus familiares y relacionados, a fin de darse algún lustre ante
la penosa vida cotidiana que de manera irremediable nos lleva a la vejez y
la muerte?
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