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Primeros días en La Habana
(sin Fidel)
A esconderse que
ahí viene la basura
A esconderse que ahí viene la
basura
Cuando siento la campana por
allá
Con el ritmo del sabroso
chachachá
Ya se acerca el basurero a
llevarse
Lo que no sirve pa´ na´
Orquesta América, La Basura

(Micronovela)
Por:
Carlos Patiño Millán
Los ingleses viajan alrededor del mundo con una hipótesis y si su
hipótesis no se confirma, ¡al diablo con el lugar! Los rusos pueden
darse el lujo de rodar y rodar y jamás salir de su país. Los
norteamericanos abordan un avión hacia los rincones más ridículos
porque sueñan con decir “yo estuve allí, esa es la verdad y aquí
está el video”. Los polacos van a España y Portugal porque nadie
quiere aprender polaco. Los japoneses se acercan a la línea
ecuatorial porque, siendo ellos víctimas, les gusta estar al lado de
otras víctimas. Los colombianos van a pasar una semana a El Cairo y
escriben un libro. Los cubanos, ahora, pueden salir de su país.
Libremente. Quiero decir: hoy, por fin, los cubanos pueden viajar a
Miami.
Nuestro avión aterriza en La H. Coincido con una supuesta escritora
que ha regresado a su país (“sólo por unos días”) y no para de
hablar. A mi lado, yacen un ingeniero estudioso de la teoría de la
relatividad y una oficinista sedentaria que se ha animado a
levantarse de su escritorio. ¡Es Cuba! ¡It´s showtime, folks! Atrás,
un hermoso mancebo griego, fotógrafo de una prestigiosa revista de
New York, gasta todos sus rollos disparándole a los rabos de las
nubes mientras un líder mormón pide “cordura” a las especies nativas
pues ha oído que, tras la caída del régimen, “todo es un relajo”.
-Usted tiene que entenderlos, le digo. Décadas de penuria y ahora,
de repente, pueden comprar lo que quieran, pueden ir a donde les
plazca, pueden hacer lo que les venga en gana...
-Sí, pero el libertinaje conduce al fin del mundo. Tanta fiesta
traerá consecuencias nefastas para los gentiles.
Permítanme presentarme. No, mejor no. El excesivo protagonismo ha
arruinado cosechas, reputaciones, coitos. Recojo mi maleta y dejo al
hombre hablando con su sombra. 48 grados centígrados, la cosa está
que arde. Declaro que tengo conmigo menos de diez mil dólares.
Miento, mentira blanca. Bienvenido a La Vana. Salimos de Mayami hace
un whisky y ya estamos aquí en el rebautizado Aeropuerto
Internacional Hermanos de la Guardia. Huele a limpio, huele a nuevo,
huele a carta enviada desde los países nórdicos y abierta en algún
humedal del trópico.
III.
Desdicha, angustia, se han marchado nuestros padres, uno tras otro,
en menos de un año. Bien muertos. ¿Qué ha ocurrido? Iba siendo hora.
Yo en ambos entierros, mis dos amigos de lágrimas vienen hacia mí
que estoy plantado en la mitad de mi apartamento que se desmorona,
debemos salir de aquí, lo sentimos mucho, tú sabes que tu padre era
como mi padre, ese como se traduce en un abrazo todavía más fuerte,
el saco estrecho, casi nunca lo uso, dejé mis trajes por allá,
perdónenme amigos, salgamos que mi cabeza se cae a pedazos. Afuera
el aire puro del Parque...
Nos habíamos conocido en el colegio fumando marihuana. Promoción de
1979 del Deutsche Schule: 6a, Alberto; 6b, Rodrigo; 6c, Héctor.
Hasta aquí me duró el pudor. Si alguien dice Jétor o Geetor o Géctor
o Jota o Jay, dice mi nombre. ¿A cuál de los dos se le ocurrió
bautizarme así? Hijos de gente que se había hecho a sí misma y que
por lo tanto no le debía nada a nadie, dormíamos los tres en las
interminables clases trilingües para despertar en los resquicios del
último de los recreos. Ese descanso final era nuestro territorio, ya
vendrían años de trabajo: atemorizar a aquel estúpido que se
convertirá en gerente de una multinacional (destino), magrear a este
otro que sufrirá de epilepsia (remordimiento y culpa), golpear a
aquella que devendrá en destituida directora del Dagma (suprimir el
deseo carnal por medio de la violencia), sonreírle a la de más allá
que morirá al cruzar la calle (mala suerte), pedir dinero prestado
para comprar refrescos dulces que ya desaparecieron pero que antaño
eran nuestro único tema de conversación: Kolkana, Fanta, Hipinto,
Castalia, Spur, Wink, ¿me entiendes, Méndez o te lo repito,
Federico?, dános tu sandwich de cordero degollado por culpa de tus
padres que jamás supieron lo que significaba resistir al Führer y a
sus alegres muchachos; cobarde hijo de cobardes, ni siquiera eres
alemán, ¡vergüenza para la raza de Goethe!; sandeces así,
disparates, estupideces de quienes no sabíamos nada de Historia o
Geografía o Física o Química ni nos interesaba la Biología o los
Deportes o las Artes o la Religión ni nada de nada salvo fumarnos
toda la marihuana de Corinto (Cauca) a la espera de la aparición del
rostro de Isabel Muehlbauer...
Todo bien, el dispositivo de la memoria respondiendo.
IV.
Nuestra primera noche en La Van A: el espectro de Guillermo Cabrera
Infante es entrevistado por el espectro de Susan Sontag, cambio de
canal; Bugs Bunny, cambio de canal; se prevén para mañana
precipitaciones leves sobre Cienfuegos, cambio de canal; Venus,
cambio de canal; un documental sobre cómo el régimen cambió hasta el
ecosistema de la isla, cambio de canal; modelitos cubanas, axilas
pulcramente afeitadas, bailan al ritmo de guarachas, cambio de
canal; Ocurrió así, cambio de canal; Betty la fea, cambio de canal;
el antiguo número dos, Raúl Castro, el dragón de bolsillo sulfuroso
y criminal a la entrada de la cueva, es puesto de patitas en un
avión de la DEA, cambio de canal; Mercedes Crusellas de Luis
Santeiros, nieta del más poderoso magnate de la industria jabonera
cubana, Ramón Crusellas, entra en su residencia, la famosa casa de
protocolo número 6 que hasta la semana antepasada ocupara un
conocido escritor caribeño, cambio de canal; la bahía resplandece,
interminable show de juegos pirotécnicos, cortesía de la nueva
impresora Selphy CP500 de Canon, impresión directa, tu laboratorio
fotográfico al instante, hacer fotos en una fiesta es aún más
divertido.
Andando.
V.
¿Qué éramos? ¿En quienes nos habíamos convertido? Cada uno era un
auténtico profesional. Ni qué decir: universidades privadas. El
bendito exterior que, en colombiano, se traduce en el sur de los
E.E.U.U, nunca Francia, ¿por qué no Alemania, Germany, Deutschland,
si por nuestras venas corría el más puro espíritu germánico? Vaya
usted a saber, tal vez porque Disneylandia está a tres horas y uno
llega con el traje íntegro, sin arrugas, el perfume todavía oliendo.
La clase dirigente se forma afuera y luego derrama su saber sobre
esta tierra. Así de simple. Economista, Alberto; ingeniero
industrial, Rodrigo; yo, médico; miembros todos de la pujante
dirigencia vallecaucana que, desde el estado de Florida, había
sostenido durante tres períodos consecutivos al mismo gobernador por
el sólo hecho de haber nacido en Guadalajara de Buga. Libertad
dentro del más estricto orden, nuestro departamento había encontrado
su propio modelo de desarrollo sin injerencias, sin ideologías, sin
otro empuje que la idiosincrasia. Por obvias razones, compartíamos
intereses, seguíamos compartiendo intereses. ¿Quién iba a creer que
tres muchachos que se burlaban del profesor Heliodoro López cuando
mencionaba a John Maynard Keynes iban a terminar sus días honrando
al dólar como si fuera padre y madre?
VI.
Doctores
Alberto Despentes, Rodrigo Quevedo y Héctor Fuentes
South Beach
Miami
Distinguidos amigos:
Me place mucho informarles que han sido escogidos por mi despacho
con el fin de integrar la primera delegación vallecaucana que
viajará a la República de Cuba con el propósito de estrechar lazos
con el nuevo gobierno, legalmente y democráticamente constituido. El
itinerario cubrirá las ciudades de L. H. (tres días) y Santiago de
Cuba (medio día).
Desde siempre, Santiago de Cali y Santiago de Cuba han sido ciudades
hermanas. Confío plenamente en el éxito de su misión al frente del
sector bancario, la industria textil y la industria farmacéutica
regional, respectivamente. Les ruego confirmar, cuanto antes, su
interés por hacer parte de este viaje histórico.
Reciban mi más cordial saludo,
Filiberto Cárdenas Soto
Gobernador del Departamento del Valle del Río Cauca
VII.
La Hache, al frente. La Revolución ahora se escribe en minúsculas y
en cursiva, revolución, pues el comunismo ha sido barrido por el
viento de la historia. Fidel, el dictador de dedos delicados (diríase
que femeninos), ha huido a Rusia. Otros dicen que ingirió cianuro,
que huyó a nado, que se tragó su tubo inhalador nasal, que escapó en
una balsa cantando “a remar, a remar, que la Virgen de Regla me va a
acompañar” (ni la Virgen de la Caridad del Cobre ni la US Navy han
reportado novedades en sus radares), que está vivo en el Congo, que
cogió monte de nuevo en dirección a la Sierra Maestra; el hecho es
que nadie ha visto su cadáver; no importa, el hombre hace años
estaba muerto.
La resistencia que ofrecen los célebres Comités para la Defensa de
la Revolución, contrario a lo que se creía, es leve. Escaramuzas que
apenas nos despiertan en el vigésimo piso del Hotel Cuba Libre .
-Yo no nací para que mi obra reflejara la hostilidad del mundo y la
trivialidad de la vida, no; yo nací para cantar la libertad de tener
algo, declara la escritora del avión en el periódico Patria Nueva.
-¿Es importante esta mujer?, le pregunto a la vendedora.
-Son dos dólares.
La historia no absuelve. La historia se repite. La historia es una
red tejida por una araña que no vemos.
La revolución no avanza. Una revolución jamás avanza. Fidel Castro
and his rebel Army stopping along the roadside on their march into
Havana (1959).
Una revolución siempre retrocede. De hecho, en la foto de Burt Glinn,
Fidel y sus guerrilleros no quieren dar un paso adelante. ¿Ni un
paso atrás? ¡Chico, si aquí todo el mundo salió corriendo!
VIII.
Rumbo al nuevo Palacio de Gobierno (donde se leía Oficina de
Intereses de los Estados Unidos de América debe leerse nuevo Palacio
de Gobierno), trajes impecables (incluso el mío), autos de lujo
(impresionante dispositivo de seguridad que será cambiado cada día
hasta que la libertad se reestablezca plenamente y el último reducto
castrista haya sido aniquilado). Después de los gringos, llegamos
nosotros. Hay todavía recelos por parte de la llamada comunidad
internacional. Allá ellos. Colombia, a diferencia de tanto
indiferente, toma partido de lleno por la democracia. Por algo somos
la democracia más antigua de América, como repite el senador Arias,
quien preside la delegación. Donde antes reía una gigantesca imagen
del Guerrillero Heroico, ahora aparece un aviso de neón con una
frase del presidente encargado, Jorge Más Canosa: “Más que
inquietudes políticas, lo que Cuba necesita es trabajar”.

-Sí, Excelentísimo Presidente Canosa, estamos con ustedes.
Compartimos un mar, una lengua, un sueño, ¿no? Gracias por tenernos
en cuenta. Como sabe, los dirigentes colombianos somos expertos en
consolidar genealogías de la legitimidad. A lo que vinimos. Las
carpetas. Honren su palabra frente al BID, el Banco Mundial y la
OEA. Escuchen nuestras ofertas. Colombia le tiende la mano generosa
al nuevo gobierno. Bajos intereses, muchos dólares, el peso
colombiano se ha estabilizado mucho. Esto hay que levantarlo como
sea. La mano firme es garantía de progreso. Traigan gente
comprometida con Dios. Llamen al Papa. Díganle que vuelva. Esta vez
respirará en libertad. Desarrollo, ya. TLC, ya. Neón, que se vea la
inversión. Eso sí, controlen al movimiento obrero y al movimiento
estudiantil para no entorpecer las reformas democráticas. Sin bulla
pero contrólenlos. Una tuerca aquí, otra allá. Desarticulen la
Reforma Agraria. Vigilen los medios. Democracia sí, pero sin
anarquía. Hay decenas de reinas presentadoras en Colombia, inviten a
unas cuantas. Rían frente a las cámaras, que no se note el cansancio
de la celebración. No se precipiten a convocar elecciones, el pueblo
de Cuba es demasiado joven para asimilar el paso que ha dado. La
mujer debe volver a su histórico papel, espiritual y decorativo.
Congelen los salarios, que los junior executives inicien, cuanto
antes, el reemplazo de los héroes del trabajo socialista.
¿Y en cuanto a las ejecuciones de los funcionarios del antiguo
régimen?
-Nada de eso. Desacredítenlos sexualmente. ¿No era verdad que todas
las casas estaban sembradas de los dichosos micrófonos? ¿Dónde están
esas películas que refrigeraban? Publiquen todo lo que tienen. Que
el mundo entero se entere que aquí mandaba un grupo de maricones y
lesbianas: desde José Lezama Lima hasta René Portocarrero pasando
por Nicolás Guillén, Raúl Rivero Castañeda, Cintio Vitier, Alejo
Carpentier, Senel Paz, César López Núñez, Leonardo Padura, Pablo
Milanés, Silvio Rodríguez, Reinaldo Arenas, Zoé Valdés (no, chico,
esos dos no, ellos eran de los nuestros, de los de afuera; eran
nuestros maricones y lesbianas); bueno, sigamos, Támara Burke, Mirta
Rodríguez Calderón, Ángela Soto, Marta Rojas, toda esa escoria
tendrá su merecido...
IX.
El cardenal Luis Fernando Celina encabeza la primera misa en la
recién inaugurada Gran Iglesia de El Habano Restaurado. Abran las
puertas, caballeros. Que entre la gente. Que se vea, por televisión,
el fervor del pueblo cubano.
Cuba, antes de la revolución. Cuba, cabaret de América. Esa es la
patria mítica a la que hay que volver. Alegría, que la gente sonría
y gaste. Que Emilito Estefan escriba un himno, que Gloria lo cante.
Ojo: nada de reminiscencias a las noches de Fulgencio Batista, el
antiguo sargento taquígrafo ascendido a coronel durante una de las
tantas guerras. El ambiente debe ser de fiesta presente, no de
nostalgia.
Saltando misas, reuniones oficiales, discursos, canciones de la
Sonora Matancera, yendo de aquí para allá y de allá para acá, vemos
desfilar un espectáculo histórico. Como si se tratara de una versión
tropical de la carátula del Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band,
aparecen en la televisión cubana a las divas y los divos de turno:
La Estrella, en primerísmo plano; Vítor Perla, Cuba Venegas; el
colectivo El Chowcito, camareros, cantineros, fotógrafos, rumberas,
animadores, cronistas, cajeros, guitarristas, actores, travestis,
actores-travestis (que no es lo mismo); Sal Dalí, Bola de Grasa,
Luis Posada Carriles, Melodía Boom de Barbarie, Cristina, Albita y
Reutilio, Eva María Mariam, ¡Fito! ¿qué tú haces por La Habana?;
bares, cafés, revistas, calles y barrios de esta ciudad irrepetible,
canciones, ritmos; todo y todos a una, mezclados, entremezclados,
entrepiernados; el propio, único e irrepetible Cubaret en plena
acción.
Cuba, después de esta verdadera REVOLUCIÓN: libertad absoluta para
hacer lo que le venga en gana al pueblo cubano. ¿Cuántos días
llevamos enrumbados? ¿Y el viaje a Santiago de Cuba? ¿Qué ha dicho
el senador Arias? ¿Y el representante Pinedo? ¿Alguien los ha visto?
¿Y gobernador ha llamado? ¿Qué se fizieron mis hermanos de lágrimas?
¡Do quedaron Despertes y Quevedo? ¿Se los llevó también el río de la
gente? Sí: nos perdimos de vista en la confusión de una ciudad
extranjera que sentíamos como propia (vivíamos a 90 millas) en donde
el lenguaje era extraño y las nuevas autoridades, si bien amables
eran un tanto hostiles. ¡La democracia no se instaura en una semana,
señores! ¿Culpa mía? ¿De ellos? ¿Destino manifiesto? ¿Mea Cuba?
El eterno desfile, la larga marcha. Ya no sé si vi pasar a esta
misma gente. Me olvido de todo, de mi nombre, de mi sexo. De nuevo
el pudor, el narrador anónimo, uno más entre la multitud, perdido.
¿Una fiesta así? Ni en la Calle Ocho, por mi madre que está en el
cielo. Oídos, oídos, oídos pido para poder recordar todas las voces,
nombres y gritos; colores, colores, colores para poder pintar a los
sonámbulos de una Vana que entierra la noche y se esconde en un
hotel de la playa, como hacen Rine y Códac con Irenita y una amiga
al final de Pancho Céspedes cantaba boleros. Despojado de mi
condición original de miembro de una delegación que representa los
intereses de la industria farmacéutica, ahora me doy a la tarea de
repetir cada voz, cada nombre, de recordar cada idea, cada rostro,
cada gesto, cada canción, cada beso, cada película, cada giro
lingüístico que se reinventa a sí mismo; un cabaret se torna en otro
muy distinto pero igual, por obra y gracia del febril lenguaje
amanecido (La Zorra deviene, sin mayores traumatismos y para solaz
de los fabulistas, en El Cuervo, La Gruta en Marakas, El Pigal en
Pigalle, Las Vegas en El Escondite, etc.); La Estrella, la vulgar
Estrella Rodríguez es, puede ser cualquiera, cualquier cosa: criada,
cocinera, cantante, mulata gorda, elefante que baila ballet,
hipopótamo en punta, ballena negra que huye de su capitancito
ridículo y se pierde en la corriente, vieja que se enfrenta 68 días
consecutivos al golfo nocturno y no consigue ni siquiera un pescado
en ese mar maloliente.
¿Qué digo? ¿Qué repito enloquecido? Cosas que ni yo mismo entiendo.
¿Qué dice ese loco? ¿Qué repite enloquecido? Que él ya había visto
morir este país. Incluso menciona día, fecha y hora: lunes, 29 de
mayo de 1989, 10:30 de la mañana. ¿Y porqué llevan amarradas a las
momias del Buena Vida Social Club? Por eso mismo, coño, por haber
comido carne mientras los demás comíamos mierda.
X.
Ebrio, again, mi celular no funciona, nada eléctrico ni electrónico
funciona, sobrecarga sin duda, la felicidad paga su precio, Ah Vana
otra vez a oscuras, como en los malos tiempos del Período Especial,
una mano me recoge en la calle y me conduce a una fiesta, último
piso, no funciona el ascensor, a caminar, espléndida vista, la dueña
del apartamento me dice ¿y qué coño vas a hacer tú ahora que él se
murió?, esa pregunta, en el fondo de mi vaso, sin respuesta por
ahora, sin hielo, que llegue la luz, que nos conecten con Arriba,
con el Norte, con el Tío Sam si es necesario, trece botellas de
Royal Salute en el centro de la mesa, que cada quien coja la suya,
puros, cigarrillos, mentolados y negros, durmiendo sueños en
abarrotados ceniceros, marihuana, restos de comida en los platos,
coctel de camarones, consomé, lomo a la parrilla, coctel de
ostiones, yogurt de búfalas mongolas, helados derretidos, salmón
ahumado, caviar Beluga, lasagnas de cerdo, pollo, res, mixta,
vegetariana, a todos se les complace, barras de ensaladas, agua
mineral, agua pura, el agua más limpia del Caribe, lemon pie, cheese
cake, tiramisu, brownies, almond rice, curried chicken, cuadros de
pintores famosos, algunos dedicados, putas a las que les reconozco,
de entrada, el acento colombiano están yendo y viniendo de las
habitaciones, entrando y saliendo con el perico ya partido, yo y la
dueña del apartamento estamos de espaldas a la ciudad, a la bahía,
al malecón lleno de alcohol y sudor y democracia; oscura pero bella
ciudad: nada mal para ser mi tercera o cuarta noche en La Habana.
Entonces vuelvo a escuchar la pregunta, la luz del amanecer entra ya
por el balcón, todo se ha derretido, aun así comemos hasta
hartarnos, por algo ya somos libres, ahora podemos cantar, la diva
grita hacia el vacío, hacia nadie, la nada, todos, ¿y qué coño nos
vamos a poner a hacer ahora que El Hombre se nos murió?
XI.
Hagan de cuenta que este último párrafo no existe. Ya lo han leído
antes. La novelita está por ahí publicada. No es mía aunque yo fui
quien la escribió. Claridad total. ¡Doctores Despentes y Quevedo:
nos quedamos sin padre en este mundo! Tenemos tarea. Partida antes
del sol. Aquí Fuentes, el hijo de Norberto. Carguen los cuerpos
fríos de sus respectivos progenitores. Objetivo en la profundidad.
Sincronicen los Rolex. Los temibles, los invictos, los únicos
regresan a su lugar de origen. Buena tropa, nunca hallaré una mejor.
Ahora seremos felices. Andando, el tercer recreo casi termina.
XII.

¿Arriba, muchachos!
¿Quién inventó esa cosa loca?
¿Quién inventó esa cosa loca?
Un chaparrito con cara de foca
Beny Moré, Locas por el mambo
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