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Vivir para siempre
[Cuento. Texto completo]
Anónimo europeo
Una dama comía y bebía
alegremente y tenía cuanto puede anhelar el corazón, y deseó vivir
para siempre. En los primeros cien años todo fue bien, pero después
empezó a encogerse y a arrugarse, hasta que no pudo andar, ni estar
de pie, ni comer, ni beber. Pero tampoco podía morir. Al principio
la alimentaban como si fuera una niñita, pero llegó a ser tan
diminuta que la metieron en una botella de vidrio y la colgaron en
una iglesia. Todavía está allí, en la iglesia de Santa María. Es del
tamaño de una rata y una vez al año se mueve.
FIN |